En nuestra vida cotidiana es normal que se presenten situaciones en las cuales tengamos como opción relajarnos y estar contentos con lo que hay, o presionarnos un poco para que la situación mejore, pensando que cuando pase todo será mucho más sencillo y estaremos más contentos, quizás este es el origen de actitudes de perfeccionismo y autoexigencia.
Ser perfeccionista significa, como su mismo nombre lo indica tratar de hacer que algo sea perfecto, es no conformarse con lo que hay, y tratar de llevarlo a su máximo potencial, pensando que siempre puede ser mejor; consiste en una actitud o comportamiento que una persona puede tener ya sea hacia otras o hacia sí misma. Ser autoexigente por su parte, guarda un gran parecido con ser perfeccionista, salvo que aquí lo que se tiene es una actitud de demanda hacia la propia persona, quizás no buscando la perfección, pero si buscando más de lo que se tiene.
El perfeccionismo y la autoexigencia pueden resultar muy beneficiosas y ayudar al sujeto a alcanzar sus metas y sueños, sin embargo, son armas de doble filo que podrían tener un gran impacto negativo si no se utilizan bien, y por no utilizarlas bien me refiero a los excesos. Hemos escuchado muchas veces que los excesos son malos, pero generalmente lo escuchamos en referencia a objetos con connotaciones negativas de por sí, tales como alcohol, tabaco, o drogas, pero ¿Y qué hay de las cosas con connotaciones positivas? ¿Se puede tener un exceso de estas? Y de ser así ¿Esos excesos serían malos? La respuesta es sí, por lo que me parece muy irónico que no se genere consciencia sobre este tipo de excesos también, pero nunca es demasiado tarde para darnos cuenta de ello.
En este caso quiero hablar de los excesos de perfeccionismo con uno mismo y la autoexigencia. Primero quisiera establecer un paralelismo entre cómo tratamos a otros y como nos tratamos a nosotros mismos, porque a veces somos mucho menos perfeccionistas y exigentes con los demás de lo que lo somos con nosotros mismos, ¿Alguna vez le diste un buen consejo o ayudaste a alguien que la estaba pasando mal? pero dime ¿Alguna vez lo hiciste contigo? Si hay una gran diferencia entre la cantidad de veces con la que has llegado a ayudar a otros, y las que te has ayudado a ti mismo o a ti misma, así como la efectividad de esa ayuda, definitivamente eres menos perfeccionista y exigente con otros que contigo.
Con lo anterior no quiero decir que debes ser más perfeccionista y exigente con los demás de lo que ya eres, sino que tal vez tienes un exceso de perfeccionismo y autoexigencia contigo. Pero ¿Por qué tratas a los demás con más suavidad de la que te tratas a ti? Por simple amabilidad, quieres ser amable con las personas que te rodean, pero tristemente no eres lo suficientemente amable contigo, y eso es un problema. Tratemos de entender primero qué te produce ese exceso de perfeccionismo y autoexigencia y porqué es tan difícil tratar de actuar diferente mediante la siguiente fórmula que expresa lo que sentimos:
Donde perfeccionismo a la menos infinito más autoexigencia a la menos infinito, que se traduce en la suma de perfeccionismo más autoexigencia; ambas multiplicadas exponencialmente por un infinito exceso negativo, en palabras más sencillas: perfeccionismo y autoexigencia extremistas (ambas variables tienen valores de excesos negativos porque como se planteó anteriormente, el exceso de perfeccionismo y autoexigencia es una cosa negativa).
Del otro lado de la fórmula tenemos la ecuación É=🙂, que se traduce en éxito igual a felicidad, y no hay que olvidar que É=🙂 es la equivalencia de perfeccionismo a la menos infinito más autoexigencia a la menos infinito. En resumidas cuentas: La suma del perfeccionismo y la autoexigencia (ambas cosas excesivas) es igual al éxito, que a su vez es igual a felicidad; o al menos eso pensamos, tenemos esos excesos de ambas cosas porque creemos que con ello tendremos éxito en un objetivo o meta concreta, y por ello tendremos felicidad.
Y si ahora que entiendes el significado de la fórmula, te identificaste con esa mentalidad, tengo que decirte una cosa importante: Estás en un error, pues perfeccionismo excesivo, más autoexigencia excesiva no es igual a éxito. ¿En qué me baso para decirlo? Bueno, pensemos lo que pasa por la cabeza de las personas excesivamente perfeccionistas y autoexigentes por un momento:
Un perfeccionista extremista valora más los resultados que el proceso o avances en el mismo, es decir, puede pasar horas, días o semanas trabajando en un proyecto, pero si el resultado del proyecto no le gusta, no le dará ningún valor a su proceso, lo que en consecuencia generará sentimientos de frustración, por no mencionar que es probable que base su autoestima y autoconfianza en los resultados que puede generar en determinados momentos, más no es los progresos que puede conseguir.
Por el otro lado, el autoexigente extremista no tiene límites: Se exige más allá de sus propias capacidades y destrezas, incluso de forma irrealista, y cuando sus expectativas superan sus capacidades, es decir, espera obtener más de lo que puede conseguir, resiente el mismo efecto que el de un perfeccionista extremista: Frustración, baja autoestima, y baja autoconfianza.
Con lo anterior es posible deducir que el perfeccionismo extremista más la autoexigencia extremista ( no es igual a éxito, así que si corrigiéramos la fórmula tendríamos que hacerla una desigualdad:
Y quizás del otro lado de la fórmula (É=🙂) el Éxito sí puede ser igual a felicidad, pero ¿De dónde viene el éxito cuando perfeccionismo extremista más autoexigencia extremista resulta en sufrimiento? Para ti el éxito es sinónimo de cumplir una meta o un sueño, pero tienes que pensar que a lo largo de tu vida tendrás muchas metas y que cada una significará la búsqueda de un éxito en una fórmula, cada vez que alcances un éxito en tu vida, la fórmula se reiniciará para una nueva meta o sueño, y tal vez crees que el perfeccionismo y autoexigencia extremos te ayudaron a conseguirlo, pero pregúntate cómo te hizo sentir eso.
¿Alguna vez te ha pasado que el día en el que finalmente logras cumplir tu más grande sueño, el día que tanto soñaste y del cual pensaste que sería el más feliz de tu vida, de pronto no te hace sentir nada, pues aún te sientes miserable? Esto podría ser un síntoma de que inconscientemente aún te crees la errada fórmula:
Entonces ¿Cómo podríamos corregir la fórmula para tener la ecuación que nos indica la equivalencia a É=🙂? Quitando los exponentes del lado izquierdo de la fórmula, lo cual resultaría en:
Por lo que el perfeccionismo más la autoexigencia (ambos moderados) sí pueden ser iguales a éxito, el cual es igual a felicidad. Ya deja de creerte la idea de que siento perfeccionista y autoexigente de forma extrema te va a ayudar a conseguir tus objetivos y sueños en la vida y que es el único camino viable para ser feliz, pues la realidad es que un exceso de perfeccionismo y autoexigencia, si es que te ayuda a cumplir una meta, te dará sólo un instante de felicidad que será reemplazado por miseria y sufrimiento.
¿Por qué mejor no tener el perfeccionismo y la autoexigencia de forma moderada en nuestras vidas? ¿Por qué no darnos la oportunidad de darnos algo de crédito por nuestros procesos en vez de sólo basar nuestra autoestima y autoconfianza en nuestros resultados? El día en el que quites esos dos excesos en tu vida, va a ser el día en el que dejarás de desgastarte psicológicamente todos los días, y podrás alcanzar metas y objetivos en la vida sin decir que sólo te sientes miserable.
